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lunes, 26 de septiembre de 2011

A MI PADRE


El último brindis…
Tu mano sobre la mía
Mientras las campanas
Sonaban a muerto.

Era tu último aliento,
Ese paso incierto,
La brisa que adormece
Los miedos

Dormido le deje con un beso
Y ahora, los labios tengo resecos

Desperté sin estar despierto
El reloj siempre marcaba la una
Con el segundero marchando hacia
el camino del cementerio

Ya no estaba a mi vera
Ni en el regazo de mi madre
Lo perdí en un bosque de sombras
Devorado por el fuego

Llegué a casa con padre y abuelo
Y ahora cruzo, perdido, el desierto

Quedo huérfano hasta para llorar
Porque no quiero llorarle muerto

Porque abriría el cielo con los puños
Si el cielo no fuera un burdo cuento

¿Dónde estáis mariposas?
Buscad a mi padre
Escarbar en la tierra
Hasta con los muñones
De mis sueños

Buscad a mi padre
No su cuerpo que es ceniza,
Ceniza que es recuerdo

Buscad en los versos
Arrancarme las lágrimas que contengo

Buscad su sonrisa,
Su corazón hambriento
De tanta vida, de tanto sentimiento.

Para besarte de nuevo,
Para no dejarte morir impotente
Ante tanto silencio.

Buscad malditas mariposas
Abandonad el asfalto mugriento

Buscad a mi padre, traédmelo,
Solo una vez más, para decirle,
Hasta que las lágrimas
Ahoguen mi voz: te quiero, te quiero…

Entonces, mariposas,
Ya podréis regresar al asfalto,
Porque seré yo quien le envuelva
Para siempre en mar abierto.

Donde la luz es perenne
Donde el horizonte es infinito.
Donde el dolor deja de ser tan inmenso
Donde el hombre deja de ser hombre
Para convertirse en un oleaje eterno.




lunes, 19 de septiembre de 2011

SI CREYERA EN ÁNGELES

(dame la oportunidad
de cambiar tu realidad )
Barón Rojo
Si creyera en ángeles
Robaría sus alas

Como roban los pobres

Sucios y harapientos

Pero ya no creo en nada
La avaricia
Ha ahogado mis palabras

La mariposa moribunda
Hunde su sombra
En el asfalto

No hay piedad
Para los prestamistas
Del miedo

No la hubo antes
Ahora tampoco
Aunque llamen a mi puerta

Quiero escapar, padre
Como se escapan las pesadillas

A gritos, con la garganta
Degollada por los sueños

Pero ya no creo en nada
La indiferencia
Ha invadido mi alma

En una esquina de la calle
Dos hormigas fornican
Sobre una lagartija
Disecada

Y miro al cielo
Escupo cieno

Porque las estrellas ya no nos contemplan
Con la curiosidad del universo

No merecemos la pena
 
Aburrimos al cosmos
Con este planeta de pacotilla

Cierro la ventana
Reventada de no hacer pis

Y estallan los cristales
Que mutilan la cortina
Hecha de jirones
De mis secretos

Nada queda por hacer
Más que robar
El destino que nos han hurtado
A golpe de transacciones….

¡Ah, si yo creyera en algo!



miércoles, 14 de septiembre de 2011

EL HAMBRE NUNCA CADUCA EN BOLSA

¡Oh, Bolsa de Chicago! ¡Oh, Bolsa de Valores de Chicago!  ¡Oh, Bolsa de Londres! ¡Oh, fondos de pensiones! Especuladores alimentaros de los pobres, garantizar mis pensiones con sus entrañas; oligarcas de nuevo cuño especular con los alimentos de la hambruna, subir los precios, dejad la mesa del hambriento sin el mínimo sustento, ganad dinero por dinero, anestesiar a los que aún tienen dos platos en la cocina, negociar con los cereales, con el trigo, con el maíz, con las frutas, con la leche, que los llantos del estómago se miden por dólares, por títulos a futuro, sin presente ni pasado, por una nueva burbuja que alimente a la ballena monstruosa que nos devora a todos convertidos en burdos pinochos, en sepultureros anónimos para enterrar cada día en el olvido a 30.000 niños y niñas que mueren con el ansía de comer estrangulando poco a poco, con sadismo programado, su garganta. Y lo peor, señores, es que lo llevan haciendo años manchando nuestras almas sin que nos preocupe lo más mínimo hasta que han llamado a nuestras puertas para reclamarnos las viandas que ya no merecemos porque nuestro contrato con ellos ha caducado. ¡Oh, Bolsa de Chicago! ¡Oh, Bolsa de Valores de Chicago!  ¡Oh, Bolsa de Londres! ¡Oh, fondos de pensiones!

A MI ABUELO

Tu recuerdo nace de un cuento,
crece en un poema,
madura en un libro,
muere conmigo.

He bebido de tus palabras,
sediento estaba de respuestas,
cada letra, cada frase, cada idea, cada acto
de tu mundo, de tu rabia, de tu justicia,
desprende, como una polvareda de estrellas,
el rumor melancólico de los muertos
que sustentan el árbol de mi mortal espera.

En el lugar más fértil del corazón
he dado reposo a tu semilla;
germinará pronto, con las lluvias
que la existencia propaga
al calor de una pasión, de una risa,
de un llanto, de un gemido,
de un amor, de la muerte misma.

Morirás de nuevo cuando mis ojos
se despidan de la luz que
ha alumbrado este dubitativo transitar;
morirás de nuevo, como tantos otros
que en los jardines de Adonis
de mi pecho han pervivido del olvido eterno.

No habrá llantos, ni viejas plañideras,
tu voz impresa en caducas fotocopias,
mi voz, savia para una nueva flor,
serán las escaleras del recuerdo
donde subiremos, juntos ahora,
acompañados de tantos otros,
para fortalecer, con nuestras voces apagadas,
el latido de otra alma que empieza a andar.

Sombras seremos, no cuartos oscuros,
eslabones de una cadena que circula en nuestra sangre,
tú vives en mí, yo vivo por tí,
nosotros viviremos para alguien.

La cadena algún día se romperá,
pero hasta que ese manantial desaparezca
necesito conocerte, abrazarnos con nuestros sueños,
anhelos y deseos, sentarnos a la lumbre de la aurora,
contarnos verdades y mentiras, la vida misma,
que a un padre quiero, a un abuelo, recuerdo.

sábado, 3 de septiembre de 2011

NO TENGO LETRINA Y SIGO CAGANDO

No tengo letrina y no estoy solo. Otras 2.600 millones de personas más tampoco tienen un maldito aseo para cagar a gusto. Ni papel higiénico. Ni periódico o una revista para leer sentado en un váter o en cuclillas. Nada… en un puto rincón, detrás de un muro de piedra, junto a un árbol masacrado de mierda, junto a un lodazal, a la sombra de una chabola, en el hedor de la miseria y la pobreza, sin pudor, con los calzones bajados, con las bragas bajadas, o sin calzones o bragas, se caga como se puede, se limpia uno el culo como puede y sigue para adelante, porque el cagar no te da licencia para vagabundear tu mente por otro mundo donde hay letrinas, un váter decente, un lavabo con un grifo del que sale agua potable, un papel higiénico de doble rollo suave para los pelos de la posadera, encerrado en una soledad decente… joder, este menda y otros 2.600 millones de tíos y tías cagan y hacen una montaña de heces. La cima de sus vidas… y uno no se preocupa de su ano escocido, o que el chorizo tenga ese color o no, que huela a podrido o a sana mierda, se caga y punto, que ya es bastante para un pobre soltar algo suyo por cojones, porque si se lo queda se le sale por la boca o por las orejas y eso es peor. Cagamos en silencio y no nos quejamos de que la cisterna funcione mal, que la mujer entre sin preguntar, que no haya papel para limpiarse el culo cuando uno ya ha terminado o que te vayas con el móvil y te llamen del trabajo cuando ya tienes la mirada estreñida. No, aquí se caga rápido y sigue uno muriéndose de asco ¿para qué lavarse las manos? No hay jabón suficiente en este puerco mundo para lavar nuestras conciencias. Ni tantas letrinas como pensamos los putos ricos de este planeta.