La orfandad del pasado atrapada en versos sueltos son mis mariposas en el asfalto, vulnerables y emotivas a la vez, pendientes siempre del soplo de una brisa que las haga volar y evitar que un mundo que no son capaces de entender las devore.
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martes, 30 de abril de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
MERCADO HUMANO
I
Mercado de
abastos,
abundancia
cárnica.
Moros locos en
la costa,
costilla de
pateras,
vinagre y sal
marina
sazonan lenguas
muertas.
Carne negra,
carne grasa,
roja sangre, a
chorro,
huesos
quebradizos,
montadientes
coloniales.
Lomo caribeño
maleable,
pechuga
abierta, sexo entero
atravesado por
nabos
colmados de agua bendita.
Trasero
indígena
asado a la
lumbre,
entrañas de
fuego
para perros
hambrientos.
Sesos de
poniente,
orejas de
dragón,
que al vino se
repite
con eructo de
tiburones.
Lechoncitos,
polluelos,
terneras,
conejitos,
presas fáciles
en
hincar el
diente.
Queda la carne
del este,
blanda,
insípida,
que al guiso
pobre sirve
si caldo se
quiere.
Mercado de
abastos,
abundancia
cárnica.
II
Caníbal es el
alma
del hombre
que no caza,
pero mata.
Resguárdate de
su mirada,
vigila a la
camada,
algún día
puedes ser
la pieza
codiciada.
No hay lugar
seguro,
el linde con la
selva
se difumina
siempre
en la mira de
su
escopeta.
III
Pero
algún día las
fieras
se rebelarán,
hombres con
almas
de hombres,
gritarán:
¡Basta!
sobre la tumba
del cazador
furtivo
que a la tierra
ha convertido
en una feria bastarda.
viernes, 1 de febrero de 2013
CARTAS Y SOBRES
Escribí
cartas, compañeros,
Con
las manos manchadas
De
dinero envenenado.
Escribí
cartas, compañeros,
Pero
vosotros, siempre,
Quisisteis
sobres cerrados.
Escribí
cartas, compañeros,
No
dudéis de mi palabra,
Sí,
de los bolsillos agujereados.
En
los sobres sellos y mi marca
Ese
fue vuestro pecado.
Escribí
cartas, compañeros,
Y
nunca nadie me dijo nada
Solo
esperabais mi recado.
Escribí cartas, compañeros,
Vuestros nombres con estacas,
La avaricia, con vuestros encargos.
Escribí
cartas, compañeros,
Como
quien llama a la manada
Ahora
os llega el último acto.
martes, 15 de enero de 2013
EL MIEDO ES LIBRE
El miedo es libre, dicen,
nunca fue esclavo de su
temor,
poeta y vagabundo recorre
desnudo
las avenidas umbrosas
de nuestras conciencias.
Es el sudor frío en las
calientes venas
que encalla dentro del
turbio estómago
acompañado por el bramido de
las olas.
El miedo es libre, dicen,
libre para aplastar cuerpos
descosidos
por la hambruna;
libre para golpear cuerpos
vejados
entre gritos y tormentos:
libre para asustar cuerpos
sanos
acuñados en monedas.
Libre canta el miedo
para la luna sorda
a los lamentos errantes en
la noche.
Voz aterciopelada de sirena
bastarda,
que al niño convierte larva
la sábana blanca,
que al joven emborracha en
las madrugadas,
que al hombre trafica con
sus derrotas,
que al anciano entierra vivo
en la fosa.
El miedo es libre, dicen,
libertad venenosa, cancerígena,
víbora terror de las almas,
devoradora de amapolas y
mariposas,
queda cada persona indefensa
ante su miedo libre
de todos los pecados de la
Humanidad.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
MI CASA TIENE MIEDO DE SALIR A LA CALLE
Mi
casa tiene miedo de salir a la calle
Rodeada
de esquinas siniestras
Que
reclaman la deuda insana
De
sus puertas, de sus ventanas.
Mi
casa no tiene mirilla en la entrada
Porque
no quiere ver nada,
Solo
quedarse postrada en la cama
Con
las persianas de la vergüenza bajadas.
Mi
casa no coge el teléfono la condenada
Ni
responde al timbre si llamas.
Está
muerta por las letras embargadas,
Sueña
ser funambulista en la terraza.
Mi
casa parece cada día más vieja,
Se
levanta por la mañana soñolienta
Se
acuesta por la noche cansada,
Porque
su grifo ya no lleva agua.
Mi
casa queda lejos de la Casa
de la Moneda
Pero
la sucursal, antes compañera,
Espera
paciente, en el rellano de la escalera,
A
que la usura reviente la blindada madera.
Mi
casa es una casa como otra cualquiera
Respetuosa,
cumplidora y buena vecina,
Todas
alaban su silencio y su coraje
Todas
saben a qué viene tanta lágrima y pena.
Mi
casa ha quedado desnuda una mañana de abril
La
levantaron de cuajo con la escritura carcomida
Por
una balanza ciega, una placa sorda,
Una
urna muda ante tanta avaricia e injusticia.
Mi
casa ya no es mi casa, ni la de nadie
A
mi casa la vejan en una aséptica subasta.
A
mi casa la tratan como a una perra esclava,
Mi
casa llora a cada minuto con las vigas melladas.
jueves, 29 de noviembre de 2012
He escrito más de un millón de palabras
He
escrito más de un millón de palabras
Para
los de mi vera, para los que pasan,
Para
los que se quedan, para ellos,
Para
mi reverso, para los que pagan,
Para
los que callan, para los que leen,
Para
vosotros, para ratos y momentos,
Para
nadie, y especialmente, para todos…
He
escrito más de un millón de palabras
Diseminadas
en un denso océano, sin remedio,
Porque
el viento no rula a buen puerto,
Porque
a cada letra le persigue un soneto viejo,
Demasiado
visto, con sus demasiados versos,
Y
siento la angustia, la soledad, el miedo
De
una pluma náufraga en un interminable mar muerto.
He
escrito más de un millón de palabras
Y
nunca os confesé que no hay nada nuevo.
martes, 13 de noviembre de 2012
CLAMOR A LAS DOCE Y UN MINUTO
He
plegado las horas de mañana
en
el hatillo de mis esperanzas.
He
recogido a las doce y un minuto
las
velas henchidas de rabia y
de
desencanto.
He
arribado cansado y desnortado
en
el puerto mugriento,
con
las suelas de mis labios
desgastadas
de tanto llanto.
He
llegado arrodillado a la
sombra
de la taberna y el canto
para
beber en un orinal viejo
el
sudor de mis antepasados.
He
dicho basta solo en mi cuarto
mientras
en la calle las esquinas
doloridas
de tan poco tacto
escupen
silencio y pánico.
Pues
no, estos no son mis versos,
aunque
quieran los buitres hambrientos,
siempre
hambrientos, en las alturas
de
cadáveres ciudadanos.
Yo
no pliego, ni recojo, ni arribo,
ni
de rodillas hinco mi pasado,
ni
solo me entierro entre cuatro
paredes
de miedo hipotecado.
Aquí
estoy, ni el primero, ni el último,
ni
en el del medio, ni liderando,
aquí
estoy, blandiendo mi legado,
entre
la multitud convocada
que
camina como un océano.
Aquí,
estoy, compañeros, con la
pluma
obrera desnuda de espanto,
aquí
estoy, a tu lado, a la vera
de
nuestros firmes pasos.
Hoy,
hoy es el día en que
hay
suave brisa en el cielo
y
mariposas en el asfalto.
Hoy
toca, ya toca, compañeros,
Tocar
con toda el alma a rebato.
domingo, 14 de octubre de 2012
ÁRBOL MUSTIO DE HOJAS MELANCÓLICAS
No hay brisa
que acaricie
el árbol mustio
de
hojas
melancólicas,
queda la tierra
virgen anegada
de raíces
muertas
de pájaros
ciegos,
tronco pútrido
que reverbera
desesperanza
en cada
corteza.
No hay brisa
que acaricie
el árbol mustio
de
hojas
melancólicas,
la savia
cuajada de dolor,
ramas
quebradizas,
siempre,
que están a
punto de llorar,
siempre,
sólo permanece
el nido vacío,
silencio
pétreo,
ni un murmullo,
nada.
No hay brisa
que acaricie
el árbol mustio
de
hojas
melancólicas,
agua que no la
riega,
no puede calmar
la sed
que atormenta
su tallo,
que reseca su
fruto
derrotado,
sólo queda
prendido en el aire
el sabor agrio
de un beso
irrealizable.
No hay brisa
que acaricie
el árbol mustio
de
hojas
melancólicas,
tu nombre y el
mío
escrito con la
navaja
infantil
que ya ha sido
devorada
por nuestros
sueños,
el corazón de
pulso tembloroso,
iniciales
desmembradas
por el tiempo
que no conoce
de palabras
susurradas al
alma,
al alba y al
ocaso
y
a esas
condenadas vueltas
terrenales.
Sólo queda
esperar,
cobijado,
atrapado por la
sombra
del árbol
mustio
de
hojas
melancólicas.
viernes, 5 de octubre de 2012
LA HUIDA DE UN SUEÑO JOVEN (1993)
Su estela sorprendió a transeúntes que deambulaban en el andén, entre bostezos aburridos.
Sobresaltado, me desperté con mi mente lloriqueando su
marcha, le divisé, cerca de las escaleras, le grité que se
detuviera,
pero desobedeció, el muy condenado.
Perdí el vagón de las seis y cuarto, corrí hacia las
escaleras mecánicas, esquivé cuerpos encogidos, grité de nuevo a mi sueño huido, alguien se molestó, fui zarandeado.
Salté de dos en dos los peldaños. Tropecé con un mendigo
y le lastimé la mano. No se quejó. Estaba dormido.
Ni siquiera respiraba. Mis ojos desorbitados escrutaban
un horizonte viciado por una marabunta de ruidos.
Le hallé recostado en una esquina, almas indiferentes le
echaban
monedas. El sueño, con voz trémula, me llamaba
sin alzar la
mirada. Su escapada, allí, en ese rincón, había acabado.
Me acerqué, con pasos decididos, era éste mi mundo, no el
suyo,
le tendí los brazos y mi sueño se acercó temeroso, solo,
de nuevo en el redil, con ese suspiro resignado.
Pude llegar puntual al trabajo.
Perdoné la travesura de mi sueño. Era joven.
¿Y quien no tiene curiosidad a esa edad?
Tuve que bajar la vista.
jueves, 13 de septiembre de 2012
ME FALTAS, AUNQUE NUNCA TE DIRÉ ADIÓS
(A mi primo Robert, que tuvo que decir adiós a su hija)
En el arcón de mi mirada
Guardo tus alas.
En mi corazón.
Tu sonrisa que ya me falta.
En mi alma
Tus risas y lágrimas.
En mi vida,
Tus besos al alba.
Quiero quebrar el universo
Con mi dolor como espada.
Buscarte entre sueños
Como se buscan a las hadas.
Soy ya padre de tu ausencia
No, no hay palabras....
En el arcón de mi mirada
Guardo tus alas.
lunes, 3 de septiembre de 2012
TUVE MIEDO
Tuve miedo
a plena luz del día...
La desnudez de mis ojos
me aterró..
La desnudez...sin más
La peor, la que al alma acongoja...
La que presientes cercana
la derrota.
Me cubrí los ojos
con las manos
manchadas de espanto.
Pero era tarde...
mi mirada yacía
inerte en el asfalto.
Me abalancé sobre ella
para evitar ser pisoteada...
La última estupidez de
un ser resignado..
¿A quién le importa tu vista
ya masacrada?
Allí, me quedé..
sin aliento ciudadano.
Un cuerpo desmadejado
en un océano inmenso
de pavor y llanto.
a plena luz del día...
La desnudez de mis ojos
me aterró..
La desnudez...sin más
La peor, la que al alma acongoja...
La que presientes cercana
la derrota.
Me cubrí los ojos
con las manos
manchadas de espanto.
Pero era tarde...
mi mirada yacía
inerte en el asfalto.
Me abalancé sobre ella
para evitar ser pisoteada...
La última estupidez de
un ser resignado..
¿A quién le importa tu vista
ya masacrada?
Allí, me quedé..
sin aliento ciudadano.
Un cuerpo desmadejado
en un océano inmenso
de pavor y llanto.
domingo, 24 de junio de 2012
INDIGENTE POLÍTICO
Nunca
seré un indigente político.
Vestir
ideas harapientas.
Comer
ilusiones funestas.
No
quiero pedir esperanza como limosna.
Ni
dormir a la intemperie del desencanto.
Ni
escuchar: a ese le conocí como ser humano
Y
ahora es un pordiosero sin encanto.
Quiero
vestirme por los pies con
El
traje ciudadano que me
Dieron
mis padres.
No
con los harapos sumisos que me
Entregan
entre banco y banco.
Dejadme
que lo escriba diáfano:
Clamo
por la política
Y
no me avergüenzo.
Se
come con la derecha
O
con la izquierda,
Pero
nunca con las dos manos
En
la espalda, ni tampoco de canto.
Y
no me digas que ni sientes
Ni
la diestra, ni la siniestra
Que
eres perro de hortelano.
Dejadme
que lo diga claro:
Clamo
por la política
Y
no me avergüenzo.
Me
da igual si es en la calle,
En
la plaza pública, en las redes sociales
En
el bar de siempre, en la mesa familiar,
En
la oficina, en el autobús, en la puta esquina,
En
el parlamento o en el ayuntamiento.
Si
escupes a la cosa pública por despecho
Encontrarás
mi mano para limpiar tu desprecio.
Sí,
ciudadanos, aquí estoy jodido, pero de pie.
Enterrando
cada día los callos de mi desengaño.
Diciendo
a los que me quieran escuchar:
Pueden
convertirme en un pobre de solemnidad,
Pero
nunca en un indigente político. Nunca.
martes, 8 de mayo de 2012
DUERME LIBERTAD
ABRÍ
la ventana del
silencio
y
un coro de
suspiros
inundó la sala.
Es un nuevo día
dijo ella
soñolienta y
amada.
Es un nuevo día
contesté
apagado y frío
con el sueño inerme en mis
brazos.
Es un nuevo día
repitió dulcemente
desnuda de arrepentimiento.
SÍ
amada mía
es un nuevo día
pero no abandones las
sábanas
ya no quedan mariposas en el
asfalto
ni caracoles en los jardines
castrados.
Duerme de nuevo
en
la calle
pasean
los de siempre
con
la herrumbre
en
sus vientres.
Nos quedamos tú y yo, presos
en la habitación.
Han prostituido demasiado tu
nombre
para dejarte otra vez libre.
martes, 17 de abril de 2012
LA CANCIÓN OLVIDADA
Es la canción olvidada en
una época donde
las letras no encuentran a
las palabras,
es el grito dolorido de los
hombres que a la lucha
van sin armas, banderas ni
arengas de sangre y plata,
es el beso cálido de la
madre al niño que en su seno
duerme con las estrellas
muertas en la mirada,
es el estertor del anciano
que a la noche ha esperado
para acompañarla al sepelio
de su alma pisoteada...
no nos queda otra cosa que
cantar
Pataxó ha-ha-hae, Pataxó
ha-ha-hae.
Destripan las raíces a la
madre selva ultrajada,
un bisturí psicópata mutila
labios de caramelo,
nodrizas destilan de sus
pechos leche cuajada,
el silencio de la bestia
sólo es perturbado
por el cántico que la
libertad fugitiva
compone en su huida por la
tierra maltratada
Pataxó ha-ha-hae, Pataxó
ha-ha-hae.
Desheredados cantan en el
otero de la derrotada revolución,
el fuego que devora las
entrañas de la Tierra
quema sus pies descalzos,
no hay salvación, un
ejército de ratas extermina el jardín del mañana,
el ocaso hunde sus garras en
el fértil semillero de la aurora;
aunque de las cenizas late
la rabia de un corazón que no se rinde
Pataxó ha-ha-hae, Pataxó
ha-ha-hae.
Lágrimas rojas ensucian los
trajes de los domingos,
el cielo abre las compuertas
del basurero terrenal,
estalla una tormenta de
almas en las calles desiertas,
el dolor de los niños con
pechos de hambre
derriba puertas de blancas
casas para sentarse a la cena;
estos guerreros que de
tantas batallas perdidas
a las corazas decoran con
llagas,
no tienen armas, banderas ni
arengas de sangre y plata,
sólo esta canción, la
canción que de una nueva era nos habla
Pataxó ha-ha-hae, Pataxó
ha-ha-hae.
A
los pataxó ha-ha-hae de la aldea Bahetá por su heroica lucha
en
defensa de su tierra contra los caciques brasileños del Amazonas
(La escribí hace 14 años pero sigue siendo tan actual como ese día).
miércoles, 4 de abril de 2012
SUICIDIO EN GRECIA
He de descansar, amor mío,
en el lecho del olvido.
La sien me delata
la bala que necesito.
He de llorar, amor mío,
hurtado mi destino
tan simple, tan fácil
como el peor asesino.
He de irme, amor mío,
a la calle por instinto,
en mi mano la pistola
la ruina en mi bolsillo.
He de morir, amor mío,
no despiertes a mis hijos
queda la despensa vacía
pero nunca mi grito.
en el lecho del olvido.
La sien me delata
la bala que necesito.
He de llorar, amor mío,
hurtado mi destino
tan simple, tan fácil
como el peor asesino.
He de irme, amor mío,
a la calle por instinto,
en mi mano la pistola
la ruina en mi bolsillo.
He de morir, amor mío,
no despiertes a mis hijos
queda la despensa vacía
pero nunca mi grito.
lunes, 19 de marzo de 2012
QUÉ MÁS ME PUEDEN QUITAR
He de decirte, compañero,
que algo me carcome el alma,
como si tuviera un fascista
dentro de mi cuerpo
reventando mis vísceras malas.
Qué más me pueden quitar
que de dar no me queda nada.
He de decirte, compañero,
que una noche me quedé sin balas
las tiré al río por miedo a sus alas
el enojo a las muy putas las carga,
la desesperanza, las descarga.
Qué más me pueden quitar
que de dar no me queda nada.
He de decirte, compañero,
que las palabras ya me amargan,
hasta las tildes me parecen una amenaza,
ni siquiera soy capaz de cortar
metafóricamente mis cadenas con una tenaza.
Qué más me pueden quitar
que de dar no me queda nada.
He de decirte, compañero,
que dejemos de escribir cartas,
solo quedan de remitentes las ratas,
ahì van a la cantina a beber
estas..estas estúpidas cabras.
Qué más me pueden quitar
que de dar no me queda nada.
que algo me carcome el alma,
como si tuviera un fascista
dentro de mi cuerpo
reventando mis vísceras malas.
Qué más me pueden quitar
que de dar no me queda nada.
He de decirte, compañero,
que una noche me quedé sin balas
las tiré al río por miedo a sus alas
el enojo a las muy putas las carga,
la desesperanza, las descarga.
Qué más me pueden quitar
que de dar no me queda nada.
He de decirte, compañero,
que las palabras ya me amargan,
hasta las tildes me parecen una amenaza,
ni siquiera soy capaz de cortar
metafóricamente mis cadenas con una tenaza.
Qué más me pueden quitar
que de dar no me queda nada.
He de decirte, compañero,
que dejemos de escribir cartas,
solo quedan de remitentes las ratas,
ahì van a la cantina a beber
estas..estas estúpidas cabras.
Qué más me pueden quitar
que de dar no me queda nada.
lunes, 27 de febrero de 2012
ABRAZADO A UNA PESADILLA
Abrazado
a una pesadilla
Me
despeñé en una mar
De
realidades…
Mis
hijos, mis hijos
Me
rescataban de mi indolencia
Con
sus dedos devorados
Por
mi miedo e indecencia.
Soy
padre de la nada
Me
dejé robar su futuro
Sin
decir palabra,
Sorprendido,
absorto
De
mi desdichada inercia.
¿Por
qué me despertáis?
La
vergüenza me ahoga,
La
pena me humilla,
La
tristeza me apalea,
Miraros
me aterra.
Cómo
puede vivir un hombre
Que
tiene como herencia
No
su derrota, que es propia,
Sino
la derrota de sus hijos.
Cómo
puede sobrevivir ese padre
Que
un día le empujaron fuera
De
su camino y no supo regresar
Ni
luchar, ni levantarse de nuevo,
Quedarse
atónito, encogido,
En
la cuenta de la historia.
Ahora
ellos derraman mi sangre
Sin
que ni una herida me espante
Ahora
ellos embisten contra el muro
Desnudos
por mí de todo futuro.
Dejadme
dormir, hijos, dejadme,
En
la penumbra del olvido
Y
luchar lo que yo no luché,
Gritar
lo que yo no grité
Protestar
lo que yo no protesté
Derribar
lo que yo no derribé
Maldecir
lo que yo no maldije
Despertar
lo que yo no desperté…
Pero,
por favor, hijos no me rescatéis.
No
sabría cómo pediros perdón
Sin
pegarme en el vertedero de la historia
Un
puto tiro en el corazón.
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